NUEVA VECINA

Hola, soy una nueva vecina de este pueblo desde hace casi dos años y aunque no pensaba escribir sobre mi vida creo que voy a hacerlo aunque sea por encima para conocernos todos un poco mejor.
Nací en Sidi-Ifni, Marruecos, eramos 5 hermanos, mi madre de Zaragoza, pianista y cantante de ópera, mi padre de Ronda y militar. Todos muy felices hasta que murió mi madre en accidente con 33 años. El pequeño de mis hermanos tenía 3 meses y el mayor 10 años. A partir de este momento viajé mucho y viví en muchos sitios. En principio en Zaragoza con la familia de mi madre. Fueron 4 ó 5 años muy movidos, recuerdo muchos viajes y pasar largas temporadas con familiares en distintos lugares (Bilbao, Zaragoza, Pamplona, Jerez....). Luego nos fuimos a Ceuta con mi padre y por fin éste se retiró de la vida militar y nos trasladamos a Ronda, su tierra. Allí viví los años mas felices de mi vida, pero duraron poco porque mi padre murió de corazón a los 53 años.
Tengo que hacer desde aquí un homenaje a mi padre porque fue una gran persona, y nunca mejor dicho, ya que trataba a todos por igual. Recuerdo que en mi casa entraba la gente mas insospechada. Lo mismo se codeaba con Antonio Ordoñez y altos cargos, que con el barrendero, o le daba trabajo a cualquiera que viniera pidiendo a casa o invitaba a cenar en Navidad al conserje del Ayuntamiento que era cojo y tuerto y vivía solo.
Y como padre fue un padre ejemplar, que vivió dedicado a sus hijos y al recuerdo de mi madre de la que estaba totalmente enamorado y por eso creo que tardó tan poco tiempo en reunirse con ella.
Yo tenia 14 años cuando murió mi padre, a los 18 me casé y vine a Sevilla. Aquí tuve mis primeros encuentros con la política. Fue una época inolvidable por la lucha hacia la democracia llena de reuniones clandestinas, primeras asociaciones de vecinos, de mujeres, etc...Aquí tuve a mis hijos, mi divorcio, mis momentos felices y mis momentos amargos y después de muchas vicisitudes y vivencias he venido a aterrizar a Tocina-Los Rosales. En principio creí que no me adaptaría a vivir en un pueblo pequeño porque soy una persona bastante activa, pero la verdad es que ahora vivo bastante relajada y además mi hija también se vino al pueblo con su marido y mi nieto. También tengo a mi pareja , que es de aquí y muchas amigas-os con los que me encuentro muy a gusto; y no puedo dejar pasar por alto a una persona que he conocido recientemente que es encantadora: Carmen, la chica del herbolario de Tocina que con su dulzura y sus flores de Bach trata de ayudar a todo el mundo a sentirse mejor y además da unos masajes que te deja nuevo.
En fin he conocido mucha gente a lo largo de mi vida, buenas y malas personas, pero soy de los que piensan todavía que hay mas buenas que malas y en este pueblo he encontrado
“MU BUENA GENTE”.

# Posté le mardi 25 mars 2008 14:21

LOS PORTALES EN LOS SESENTA

LOS PORTALES EN LOS SESENTA
El origen de lo que voy a contar, que en verdad tampoco tiene mucha transcendencia; aunque siempre es grato que cada uno reviva desde el recuerdo alguna pequeña historia que le ataña,surge de una antigua fotografía que sin saber que existía, me la proporcionó un amigo que está en ella y es la única que se conserva, hace tan sólo unos días.
Al observarla me van viniendo recuerdos. Para empezar creo recordar que nos fue hecha sobre el año 1967 en la fachada del antiguo matadero, que fue reformado no hace mucho para albergar hoy las oficinas de la policía local y las de protección civil. Detrás de la fachada que se refleja en la fotografía se encontraba la cárcel, pues también estaba dentro del matadero, al entrar a la derecha, y por encima de nuestras cabezas, aproximadamente, estaba la ventana, evidentemente con su reja y una puerta de dos hojas.
Me viene al recuerdo que cuando tenía yo ocho años encerraron en ella a tres jóvenes forasteros, no sé por qué los encerrarían. Sólo estuvieron unos días y la mayor parte del tiempo tenían la puerta abierta; con nosotros jugaban y nos enseñaron algunas canciones. Una de ellas que después cantábamos nosotros era la de “los cuatro aliquichanis” No los veía yo como delincuentes; les aplicarían alguna extraña ley como la de vagos y maleantes.
Todavía eran tiempos difíciles, aunque tibiamente se empezaba a incorporar algunas modernidades, como la televisión, por supuesto en blanco y negro, con una sola cadena y que emitía pocas horas. Los amigos que se reflejan en la foto nos reuníamos en casa de algún vecino que la tuviera para ver alguna de las series que había: “el santo”,”el fugitivo”, “Daniel Boon”, “Viaje al fondo del mar”, etc...
Las calles de mi barrio, y sigo con ello haciendo un recordatorio de todo lo que concierne al entorno de la fotografía, eran todavía de tierra, por lo que en verano estaba seca, produciendo polvo y en invierno con la lluvia se formaba barro. No había red de saneamiento en las calles que evacuase las aguas. Las calles, de esta manera eran incómodas, pero también nos permitía divertirnos con juegos que hoy no se pueden realizar.
La carne de los animales sacrificados eran repartidas a las carnicerías en un carro de madera pintado de verde y tirado de un burro.
El corral del que disponía el matadero era grande; en él jugábamos bastante.
El horario de colegio era de 10 a 13 y de 15 a 17 horas; pero a pesar de ocupar parte de la tarde teníamos tiempo para hacer deberes, jugar a las bolas, a la billalda, piola, chinche a la haba, al tesoro, al coger, al pañolito, fútbol..., por supuesto que no todos nos daba tiempo, pero era tal la diversidad de ellos que siempre había varios que se adaptaban a las circunstancias.
Recuerdo que las casas de mi barrio, que era de trabajadores del campo en su mayoría, tenían corrales en los que se criaban algunos animales, para después de que estuvieran grandes y con peso, venderlos, y ayudar con ello a lo que ganaban de jornal. También había varías vaquerías.
A media tarde solía pasar alguien vendiendo algo; el de los dulces, el que vendía camarones y cangrejos, en verano el de los helados, el que vendía miel o meloja, el de los madroños; pero también pasaban por las calles aquellos otros que arreglaban algo o vendían otras cosas que a los niños no nos resultaba atractivo como el calero, el paragüero, el afilador, el sillero, el ditero, etc...
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# Posté le lundi 24 mars 2008 13:32

LA HISTORIA DE UNA CASA (CONCURSO "RECUERDOS DE NUESTRO PUEBLO")

LA HISTORIA DE UNA CASA (CONCURSO "RECUERDOS DE NUESTRO PUEBLO")
Aunque tengo la certeza de que ni yo ni nadie de mi familia ha nacido en Tocina, he descubierto que me equivocaba, que una parte de mi familia vive aquí desde muchísimo antes de que yo y mis padres naciésemos.

Yo vivo en la Casa Cuartel de la Guardia Civil de esta localidad en la calle Gran Avenida y por lo tanto ésta es la familia con la que crezco y convivo desde que nací. Componentes de este Cuerpo están en Tocina desde hace muchísimos años, en los cuales hay muchas anécdotas, historias y sucesos.

Hay sobre todo una, que me impactó cuando me la contaron, porque aquellos Guardias al igual que mi padre y sus compañeros/as, ponen sus vidas en peligro por todos los ciudadanos. Y creo que ésta es una oportunidad que no debo dejar escapar, para poder recordar esta historia, que mucha gente de mi generación seguramente no conoce.

Todo se remonta a una guerra donde los hermanos se enfrentaron entre sí por diferencias políticas “La Guerra Civil de 1936”; en la cual desde el día 18 hasta el 30 de julio, la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Tocina de aquel entonces, ubicada en la hoy llamada calle El Comendador, fue duramente asediada. El cuartel fue defendido por siete hombres, con honor, lealtad y sacrificio, no dudando en poner sus vidas en peligro, en defender al pueblo.

La defensa del cuartel fue organizada por el Comandante de Puesto, el Sargento Don Lorenzo Vega Loro con un Cabo y cinco Guardias Civiles a sus órdenes, dicho Sargento comunicó al Alcalde del pueblo, que estaba dispuesto a morir antes que abandonar el pueblo y el cuartel.

Los superiores del Sargento le ordenaron que todos se concentraran en Lora del Río, pero no se fueron. El Comandante de Puesto, organizó con los Guardias y sus familias una pequeña “columna” la cual fue tiroteada al llegar a la plaza del pueblo, del que resultaron un paisano muerto y dos Guardias heridos de muerte.

Ello les obligó a regresar a la Casa Cuartel y a partir de ese momento, fueron atacados constantemente desde las calles cercanas y la torre de la Iglesia San Vicente Mártir.

La Casa fue tiroteada, y quemada durante doce largos días, en los que el Sargento jefe de la defensa murió a las 10:00h. de la mañana del día 26 de julio por varias heridas de balas.

Al ser destruido parte del Cuartel, abrieron un boquete en la pared del edificio contiguo, al que pasaron e intensificaron entonces sus ataques, llegando a envenenar el agua del pozo de donde se servían. Entonces los Guardias Civiles sufrieron la escasez de víveres y la carencia absoluta de noticias, pues también habían cortado el teléfono.

El 30 de julio un grupo de fuerzas nacionales tomaron Tocina, procedentes de Cantillana, desembarcando en el margen izquierdo del río Guadalquivir, liberando a los cuatro supervivientes de la defensa del Puesto de Tocina.
Y así fue la historia que me contaron totalmente desconocida para la mayoría, incluso olvidada por los pocos que conocieron la valentía escrita con sangre, por siete hombres, entre blanqueadas paredes de una casita andaluza con perfumes de claveles, acribilladas a balazos, rota por la metralla y las bombas, ennegrecida por el incendio y viciada por el hedor de los cadáveres en el transcurso de doces angustiosos días del mes de julio del 1936.

Hubo varios homenajes, el primero fue en el mes de julio del 1938 en el que fueron ascendidos por méritos de guerra los cuatro supervivientes Don Braulio Calles Crespo, Don Francisco García Domínguez, Don Floriano Martínez Azún y Don Jesús Rangel Carrasco.

El Ayuntamiento en pleno otorgó 250 pesetas y nombrados Hijos Adoptivos de Tocina, también se impuso la Cruz de San Fernando a la bandera de España del actual Cuartel la Guardia Civil de Tocina el 18 de marzo de 1956 la cual se expone en la oficina del Comandante de Puesto.

El 10 de mayo del mismo año se inauguró la Casa Cuartel que todos conocemos, en la cual vivo y en su fachada principal podréis ver la Cruz de San Fernando en memoria de aquellos héroes de guerra.

(Trabajo de Almudena López García para el concurso "Recuerdos de nuestro pueblo" organizado por el centro Guadalinfo en colaboración con el Instituto Ramón y Cajal)

# Posté le mercredi 19 mars 2008 07:15

¡QUE VIENE EL TREN! (CONCURSO "RECUERDOS DE NUESTRO PUEBLO")

En Tocina hace mucho tiempo cuando todas las personas vivían del ganado, empezaron a poner partes de luz por todos los campos de aquí alrededor. Las personas que eran mas analfabetas ponían sus vidas en ella y el ruido que hacía el viento al chocar con los cables y moverlos es hacía creer que por ahí iba el correo y muchas cartas de papel. Ninguno pensaba que esos postes eran para la luz.

Cuando pusieron el primer ferrocarril que pasaba por Los Rosales, las personas tenían miedo de él, porque como a sus familiares se les llevaban para las guerras, esas personas creían que se las quitaría para siempre, porque como cada vez que pasaba se llevaban a muchas personas...

Cuando todos estos hombres, que eran pastores y ganaderos se fueron a la guerra todos los campos de aquí alrededor se quedaron muy solos y en ella había un gran silencio.
Para estas personas cada día se hacía eterno. Después cuando las personas de Tocina vendían su ganado a otras personas de otros pueblos se los mandaban por el ferrocarril, y las niñas y algunos personas mayores le tenían un gran odio a esa maquinaría, porque se llevaban todo lo que ellas querían; y se creían que algún día se las llevaría a ellas.

(Trabajo de Laura Espinosa Paños para el concurso "Recuerdos de nuestro pueblo" organizado por el centro Guadalinfo en colaboración con el Instituto Ramón y Cajal)
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# Posté le mercredi 19 mars 2008 05:24

LA CRUZ LAUREADA DE SAN FERNANDO DE MÍ TATARABUELO (CONCURSO "RECUERDOS DE NUESTRO PUEBLO")

LA CRUZ LAUREADA DE SAN FERNANDO DE MÍ TATARABUELO (CONCURSO "RECUERDOS DE NUESTRO PUEBLO")
¿Por qué el nombre de la calle donde vive mi abuela se llama igual que su primer apellido? Hay una interesante historia detrás que se remonta al siglo XIX:
Mi tatarabuelo se llamaba Don Aniceto Rincón Severo. Nació en Llerena (Badajoz-Extremadura) el 17 de abril de 1875.

No se sabe de qué forma llegó al ejército pero se supone que estaba haciendo el servicio militar pero con 21 años. Estuvo en la guerra en que Cuba pretendía independizarse de España. En 1896 hubo una batalla entre la guerrilla local de Laguna Blanca (Cuba) y el destacamento de Infantería de la Finca de San José

En este Destacamento había 20 soldados, todos andaluces y extremeños, uno de ellos mi tatarabuelo. Las comunicaciones para la batalla y las raciones de comida para los soldados las llevaba una acémila (mula de carga). Cuando la guerrilla de Laguna Blanca trataba de sorprender al batallón de mi tatarabuelo, su general ordenó a todos los soldados que se adelantaran y se pusieran a resguardo en la casa de la finca antes de utilizar las armas de fuego.

La guerrilla local empezó a atacar, y ante los disparos la mula de carga (acémila) se asusto y dejó de avanzar y tiró al suelo lo que llevaba. Mi tatarabuelo, que se había quedado atrasado del resto de los soldados, abrió fuego con su fusil, además de sujetar las riendas de la mula, que empezó dar coces y sembró la confusión. Don Aniceto cargó al hombro izquierdo la caja, cogió las riendas, y el fusil en la mano derecha avanzando hacia el Fuerte S.José, fue herido al atravesarle un proyectil el muslo de la pierna derecha que quedó inutilizada. A pesar de la herida siguió hacia el Fuerte. Un grupo del otro bando lo rodeó y quiso sujetarlo exigiéndole la Caja y la Mula pero disparó y abriendo filas fue herido una segunda vez en el talón del pie izquierdo. Este hecho lo hizo arrodillándose y tirar “a rastras” de la Caja y la Mula hasta llegar al Fuerte y entregarlo todo cayendo al suelo.

Al salvar toda la munición y comida (además de la acémila) su batallón pudo seguir luchando y comer. En realidad con este gesto salvo a muchas vidas de que murieran o fueran detenidos por la guerrilla local de Laguna Blanca.

Por este hecho tan valiente mi tatarabuelo recibió algunas medallas la más importante la Laureado de San Fernando. Fue su general quien consideró que merecía la medalla pero para eso tuvieron varios juicios en los que todo su batallón tuvo que declarar lo que había ocurrido en aquella batalla.

La merecida medalla que le concedieron hacía que incluso el rey tuviera que saludarle y, como antiguamente se decía, quitarse el sombrero ante él. Se dice que era “Caballero Cubierto ante los Reyes”.

Después de venir de la guerra se casó 2 veces: la primera vez solo duró 15 meses, ya que su mujer murió por problemas de corazón y sin llegar a tener hijos ; la segunda vez fue con mi tatarabuela Carmen que también era viuda y que tenía ya un hijo. Tuvieron 3 hijos, 1 niña y 2 niños, uno de estos 2 niños, murió de sed a los 9 ó 10 meses de nacer. Ninguno de sus hijos se hizo militar.
Parece ser que mi tatarabuelo era un hombre casi analfabeto pero con o sin medalla la gente le respetaba y le tenía por un buen hombre. Era un hombre justo. Evito que a alguna gente trabajadora del pueblo fuera detenida por la guardia civil.

Solía tomar café en una cantina de la estación de ferrocarril y en una ocasión se le formó en el andén de la estación un tren de árabes, ya que su Oficial casualmente al coger D. Aniceto unas monedas del bolsillo vio la Laureada.

En las procesiones religiosas ocupaba lugar preferente, junto a las autoridades.

Estuvo de guarda con un Conde.

Era requerido por los juzgados de Llerena y Montemolín para hacer de “hombre bueno” en los juicios de faltas, ya que era un hombre de respeto y quizás también por su razonamiento y elocuencia, se expresaba muy bien y su mediación era justa e imparcial.

Por no tener más estudios no pudo llegar a ser general o coronel, pero con su medalla podía haber llegado a cualquier categoría militar. Actualmente su medalla está en el Museo Militar de Madrid.

Mi tatarabuelo murió en Tocina en 1937 por apendicitis. Envolvieron su ataúd en la Bandera de España y un grupo de paracaidistas del ejército que estaban en el pueblo de Villanueva del Río y Minas le hizo guardia durante toda la noche y hasta su entierro.

En su honor en Los Rosales hay una calle que se llama LAUREADO RINCÓN

(Trabajo de Abraham Díaz Espínola Rodríguez Rincón para el concurso "Recuerdos de nuestro pueblo" organizado por el centro Guadalinfo en colaboración con el Instituto Ramón y Cajal)

# Posté le mardi 18 mars 2008 08:33