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RECUERDOS DE UNA ILUSIÓN HECHA REALIDAD

 RECUERDOS DE UNA ILUSIÓN HECHA REALIDAD
En mi memoria queda el recuerdo de una niñez que me lleva a ilusionarme evocando el tiempo pasado. El día en cuestión me levanté mas temprano que de costumbre, por fin había llegado lo que con tanta ilusión había estado esperando y para lo que,valga lo dicho,tanta lata estaba dando en mi casa.
Aunque era muy pequeño, tendría acaso unos tres años de edad,todavía recuerdo muchas de las cosas que ese día me pasaron. También tengo que decir en honor a la verdad que la mayoría de ellas me las contó mi madre una vez que fui un poco mayor.
De las cosas que menos me acordaba era de lo que hice durante la mañana y hasta la hora del almuerzo, me imagino que las horas anteriores las pasaría jugando con mis amigos del barrio, pues en aquellos tiempos, mediados de los cincuenta, nuestros padres nos dejaban estar en la calle con esas edades, pues de guarderías y preescolar nada de nada y sí mucha calle, para que los padres pudiesen trabajar y hacer las labores cotidianas con tranquilidad. Mi barrio, “El Polvito”, el barrio de la Semana Santa, el de la madrugada por excelencia.
Cuando terminamos el almuerzo, recuerdo que mi madre me dijo que ese día la siesta tenía que ser bastante mas larga que de costumbre pues la noche sí iba a ser larga de verdad, ya que duraría hasta muy cerca de la amanecida y los acontecimientos que estaban por llegar se grabarían en mi memoria y posiblemente no se me olvidarían jamás.
Llegada la noche y una vez terminada la cena, llegó la hora mas esperada. Mi madre me vistió con una túnica negra y recién planchada para acabar poniéndome un capirucho de igual color, y tomándome de la mano salir con dirección a la iglesia. Lo que vino después es fácil de imaginar,efectivamente fue una noche inolvidable.
Recuerdo que una vez en la sacristía, otro nazareno grande,como le decíamos los más pequeños, me dio una pequeña cesta que me colgó en el brazo y me dijo que no me separara de él.
Al poco de estar allí, sonaron dos campanadas (2 de la madrugada) y se abrieron las puertas de la iglesia y empezó a salir la cofradía a la calle. Yo salí cogido de la mano de aquel nazareno mayor. Me acuerdo, que veía a mi madre como nos seguía a distancia por si el cansancio podía conmigo. Nada de eso, toda la noche la pasé de la mano de aquel nazareno, hasta que se recogió la cofradía.
Durante bastante tiempo estuve saliendo de nazareno,también he tenido que ausentarme por motivos laborales, y quiero decir que para una persona que le guste la Semana Santa el vivir lejos de su tierra natal esos días es bastante duro. A la vuelta del exilio voluntario(14 trabajando en Barcelona), retomé otra vez el salir de nazareno .También he llegado a saber lo que se siente al llevar sobre tus hombros la imagen del titular de mi Hermandad. Ahora mi función es otra, ya que por mi edad, no por ilusión, no puedo salir debajo del paso,voy de contraguía ayudando a mis hermanos costaleros.
Han pasado más de cincuenta años y todavía vuelvo a emocionarme cada madrugada cuando se aproxima la hora de la salida de mi Hermandad del Gran Poder de Tocina.
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# Posté le mercredi 29 avril 2009 13:02

Modifié le mercredi 29 avril 2009 13:26

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