Me llamo María, tengo 48 años.
Nací en El Coronil, un pueblo de la provincia de Sevilla.
Me vine pequeña, tendría unos 8 ó 9 años. Vine con mis padres y mis hermanos. Mis padres vinieron a la campaña del algodón en el “Cerrao”, estuvimos varios años viniendo solo para la cogida del algodón y terminamos quedándonos en una casa de José La Noria. Fui unos dos años al colegio de El Pino un colegio que había en el campo, de colonos, terrenos que dio Don Luis Amores, para que los niños que vivían en el campo pudieran ir al colegio. A mí me dio clases Don Francisco Misa y su esposa Doña Pepita. Tenían 6 hijos que estaban en el colegio con nosotros. Entonces quién me iba a decir a mí que yo acabaría viviendo en la casa de los maestros durante 18 años. Pues sí, me casé con 20 años con José, que también vivía en el campo, de la familia de Los Borrachos. Después de cinco años de novios nos casamos y como he dicho antes nos fuimos a vivir a El Pino. Además de la casa donde vivían los maestros había dos clases que estaban separadas por una capilla, una clase para niñas y la otra para niños. También había dos patios grandes para el recreo. Los patios estaban llenos de moreras que tenían moras blancas y negras que estaban buenísimas. La capilla era redonda y en medio estaba el altar, con San Isidro Labrador y la Virgen Inmaculada.
Cuando yo era pequeña en la capilla los domingos había misa y los niños hacían la primera comunión ,mi marido la hizo allí. El 15 de Mayo se hacía una fiesta en honor a San Isidro Labrador ,en la cual participaban de una manera u otra todos los que vivían en los alrededores, antes de nuestra llegada se encargaba de encalar todo el recinto una señora que se llamaba Ana “La Minera” y después mi marido y yo continuamos esa labor. Los hombres se encargaban de quitar la hierba y adornar los patios y las mujeres iban a los cortijos a coger flores para la capilla y el paso que salía en procesión. También había carreras de cintas (de caballos y bicicletas) que las mujeres bordaban, se ponían puestos de turrón, cucaña, concurso de sevillanas, tiro al plato,etc.. Por la noche había bailes; mayores y pequeños lo pasábamos muy bien. Es una pena que todo se haya perdido, allí nacieron mis hijas Mª José y Rocío, mis padres también vivían con nosotros. Hará unos diez años que nos vinimos a vivir a Los Rosales y desde entonces ya no vive nadie allí. Durante un tiempo ha estado ocupado por rumanos y poco a poco todo aquello se ha ido deteriorando. Cuando me fui a Los Rosales entregué la llave de la capilla al cura de Los Rosales, D. Juan Manuel, que hizo inventario de lo que allí había. Para la iglesia se fue San Isidro y me dijo que me quedase yo con la Virgen Inmaculada, así como otro material (candelabros y los bueyes) que pude salvar. El resto quedó allí abandonada y con el tiempo ha ido desapareciendo (tomos manuscritos en latín, ropa antigua de los curas..) El paso de San Isidro lo rescató el cortijo de al lado (Chaves) que un día paseando vieron como se encontraba (sin puertas y expuesto al hurto).
Actualmente ya no se celebra ninguna fiesta. Ojalá algún día se recupere la festividad de los labradores.
En la foto aparezco portando la imagen junto a Dolores de Pescuezo y Josefina del Perracho.
Nací en El Coronil, un pueblo de la provincia de Sevilla.
Me vine pequeña, tendría unos 8 ó 9 años. Vine con mis padres y mis hermanos. Mis padres vinieron a la campaña del algodón en el “Cerrao”, estuvimos varios años viniendo solo para la cogida del algodón y terminamos quedándonos en una casa de José La Noria. Fui unos dos años al colegio de El Pino un colegio que había en el campo, de colonos, terrenos que dio Don Luis Amores, para que los niños que vivían en el campo pudieran ir al colegio. A mí me dio clases Don Francisco Misa y su esposa Doña Pepita. Tenían 6 hijos que estaban en el colegio con nosotros. Entonces quién me iba a decir a mí que yo acabaría viviendo en la casa de los maestros durante 18 años. Pues sí, me casé con 20 años con José, que también vivía en el campo, de la familia de Los Borrachos. Después de cinco años de novios nos casamos y como he dicho antes nos fuimos a vivir a El Pino. Además de la casa donde vivían los maestros había dos clases que estaban separadas por una capilla, una clase para niñas y la otra para niños. También había dos patios grandes para el recreo. Los patios estaban llenos de moreras que tenían moras blancas y negras que estaban buenísimas. La capilla era redonda y en medio estaba el altar, con San Isidro Labrador y la Virgen Inmaculada.
Cuando yo era pequeña en la capilla los domingos había misa y los niños hacían la primera comunión ,mi marido la hizo allí. El 15 de Mayo se hacía una fiesta en honor a San Isidro Labrador ,en la cual participaban de una manera u otra todos los que vivían en los alrededores, antes de nuestra llegada se encargaba de encalar todo el recinto una señora que se llamaba Ana “La Minera” y después mi marido y yo continuamos esa labor. Los hombres se encargaban de quitar la hierba y adornar los patios y las mujeres iban a los cortijos a coger flores para la capilla y el paso que salía en procesión. También había carreras de cintas (de caballos y bicicletas) que las mujeres bordaban, se ponían puestos de turrón, cucaña, concurso de sevillanas, tiro al plato,etc.. Por la noche había bailes; mayores y pequeños lo pasábamos muy bien. Es una pena que todo se haya perdido, allí nacieron mis hijas Mª José y Rocío, mis padres también vivían con nosotros. Hará unos diez años que nos vinimos a vivir a Los Rosales y desde entonces ya no vive nadie allí. Durante un tiempo ha estado ocupado por rumanos y poco a poco todo aquello se ha ido deteriorando. Cuando me fui a Los Rosales entregué la llave de la capilla al cura de Los Rosales, D. Juan Manuel, que hizo inventario de lo que allí había. Para la iglesia se fue San Isidro y me dijo que me quedase yo con la Virgen Inmaculada, así como otro material (candelabros y los bueyes) que pude salvar. El resto quedó allí abandonada y con el tiempo ha ido desapareciendo (tomos manuscritos en latín, ropa antigua de los curas..) El paso de San Isidro lo rescató el cortijo de al lado (Chaves) que un día paseando vieron como se encontraba (sin puertas y expuesto al hurto).
Actualmente ya no se celebra ninguna fiesta. Ojalá algún día se recupere la festividad de los labradores.
En la foto aparezco portando la imagen junto a Dolores de Pescuezo y Josefina del Perracho.
