Don Eduardo, médico del pueblo casi medio siglo.

Don Eduardo, médico del pueblo casi medio siglo.

Eduardo Maŕquez Nieto nació en noviembre de 1919 en Tocina, hizo el Bachillerato Superior en el Colegio Salesiano de Utrera terminándolo a los 15 años. Inmediatamente hizo el examen de ingreso en la Universidad, obteniendo la máxima calificación. Ese mismo año empezó 1º de Medicina que tuvo que hacer libre ya que no tenía la edad estipulada en el plazo de matrícula. A pesar de ello obtuvo Sobresaliente en todas las asignaturas. Terminó el curso el año 1936 y enseguida empezó la guerra. Participó en ella desde los 18 años pudiendo licenciarse en 1939 con el grado de Teniente.
Nunca pasó por su cabeza seguir en el Ejército ya que por su independentismo no podía soportar la disciplina militar. Terminó la Licenciatura en 1944, habiendo sido alumno interno del profesor Andreu Urra y figurando en su expediente académico 18 Matriculas de Honor y sobresalientes en casi todo el resto de las asignaturas. Obtuvo por oposición Premio Extraordinario de la Licenciatura.
Consiguió una plaza de formación de postgrado en la Casa de Salud de Valdecillas en Santander, único Centro de Postgraduados en esa época, donde las plazas de internos se daban por Expediente académico. Pensaba optar a la plaza de Medicina y Cirugía del Aparato Digestivo que dirigía el profesor D. Abilio García Barón, aunque cuando pudo llegar, a causa de las dificultades que le ocasionó su licenciamiento militar, dicha plaza ya estaba adjudicada, pasando entonces al llamado Servicio de Corazón y Endocrino del profesor Lamelas cuya plaza de interno quedaba vacante.
Los internos no cobraban nada. No había vacaciones en verano ni en Navidad y ante la perspectiva que se le presentaba y por diferentes problemas y acontecimientos familiares, decidió provisionalmente abrir una Consulta en Los Rosales donde no había médico y poder así adquirir experiencia y sacar unas pesetillas entonces muy escasas.
Obtuvo por oposición una plaza de la Seguridad Social en Los Rosales y también el nombramiento de Médico de Empresa en la Fábrica Azucarera de esa localidad donde en 5 años consecutivos obtuvo el premio otorgado por mejor índice de frecuencia y gravedad de siniestralidad entre las más de 20 fábricas del mismo Grupo.
Hombre de memoria de elefante que aún conserva; es capaz aún de relatar textos íntegros el Antiguo y Nuevo Testamento, del Quijote y de la Historia de España que es su gran hobby.
También es un excelente manitas de tal forma que en rara ocasión necesita electricista o fontanero arreglando todos los pequeños electrodomésticos.
Tiene un taller bastante completo y como también es buen mecánico, ha arreglado siempre las bicis y motos a sus hijos y nietos, a veces con artilugios propios de los inventos del TBO.
Hombre de profundas convicciones religiosas. Fue durante más de 20 años Hermano Mayor de la Hermandad de Vera Cruz en TOCINA, durante 15 ha dado charlas de Cursillos Prematrimoniales y de Educación de hijos por toda la provincia y pueblos limítrofes, dirigidos por los Cursillos de Cristiandad.
Suya es lafrase : “NO OLVIDE NUNCA QUE MUCHO MAS IMPORTANTE QUE LLEGAR A SER UN BUEN NEUMÓLOGO, MAS IMPORTANTE INCLUSO QUE LLEGAR A SER UN BUEN MÉDICO, ES LLEGAR A SER UN BUEN HOMBRE”
Actualmente residente en Sevilla, y ha recibido recientemente la distinción de Médico Ilustre de 2009 otorgada por Fundación del Colegio de Médicos de Sevilla como médico rural en reconocimiento a sus 42 añosde profesión en TOCINA.
En entrevista concedida a Juan Roelas con motivo de esta distinción manifestaba:
¿El médico rural está poco valorado?
Quizás sí, porque los médicos de Cabecera hacemos de todo. Intervenimos en la vida particular de la gente, damos consejos y formamos parte de la gran familia del pueblo.
¿Qué recuerda con más cariño en esos 42 años?
La gratitud de la buena gente de Tocina y las ocasiones en las que, como médico, di buenas noticias.
¿Recibía regalos?
Solían darme vino, jamones,hortalizas e incluso pollos de corral recién matados para la Navidad.
Pero también habrá dado malas noticias...
Sobre todo cuando aún no había agua corriente. Aparecían fiebres malignas y enfermedades de hígado.
¿Han cambiado mucho las consultas?
Antes era difícil porque no teníamos el material terapéutico de ahora. La psicología era nuestra principal arma. El tacto y la intuición hacían el resto.
# Enviado el lunes 11 de mayo de 2009 10:49

RECUERDOS DE UNA ILUSIÓN HECHA REALIDAD

 RECUERDOS DE UNA ILUSIÓN HECHA REALIDAD
En mi memoria queda el recuerdo de una niñez que me lleva a ilusionarme evocando el tiempo pasado. El día en cuestión me levanté mas temprano que de costumbre, por fin había llegado lo que con tanta ilusión había estado esperando y para lo que,valga lo dicho,tanta lata estaba dando en mi casa.
Aunque era muy pequeño, tendría acaso unos tres años de edad,todavía recuerdo muchas de las cosas que ese día me pasaron. También tengo que decir en honor a la verdad que la mayoría de ellas me las contó mi madre una vez que fui un poco mayor.
De las cosas que menos me acordaba era de lo que hice durante la mañana y hasta la hora del almuerzo, me imagino que las horas anteriores las pasaría jugando con mis amigos del barrio, pues en aquellos tiempos, mediados de los cincuenta, nuestros padres nos dejaban estar en la calle con esas edades, pues de guarderías y preescolar nada de nada y sí mucha calle, para que los padres pudiesen trabajar y hacer las labores cotidianas con tranquilidad. Mi barrio, “El Polvito”, el barrio de la Semana Santa, el de la madrugada por excelencia.
Cuando terminamos el almuerzo, recuerdo que mi madre me dijo que ese día la siesta tenía que ser bastante mas larga que de costumbre pues la noche sí iba a ser larga de verdad, ya que duraría hasta muy cerca de la amanecida y los acontecimientos que estaban por llegar se grabarían en mi memoria y posiblemente no se me olvidarían jamás.
Llegada la noche y una vez terminada la cena, llegó la hora mas esperada. Mi madre me vistió con una túnica negra y recién planchada para acabar poniéndome un capirucho de igual color, y tomándome de la mano salir con dirección a la iglesia. Lo que vino después es fácil de imaginar,efectivamente fue una noche inolvidable.
Recuerdo que una vez en la sacristía, otro nazareno grande,como le decíamos los más pequeños, me dio una pequeña cesta que me colgó en el brazo y me dijo que no me separara de él.
Al poco de estar allí, sonaron dos campanadas (2 de la madrugada) y se abrieron las puertas de la iglesia y empezó a salir la cofradía a la calle. Yo salí cogido de la mano de aquel nazareno mayor. Me acuerdo, que veía a mi madre como nos seguía a distancia por si el cansancio podía conmigo. Nada de eso, toda la noche la pasé de la mano de aquel nazareno, hasta que se recogió la cofradía.
Durante bastante tiempo estuve saliendo de nazareno,también he tenido que ausentarme por motivos laborales, y quiero decir que para una persona que le guste la Semana Santa el vivir lejos de su tierra natal esos días es bastante duro. A la vuelta del exilio voluntario(14 trabajando en Barcelona), retomé otra vez el salir de nazareno .También he llegado a saber lo que se siente al llevar sobre tus hombros la imagen del titular de mi Hermandad. Ahora mi función es otra, ya que por mi edad, no por ilusión, no puedo salir debajo del paso,voy de contraguía ayudando a mis hermanos costaleros.
Han pasado más de cincuenta años y todavía vuelvo a emocionarme cada madrugada cuando se aproxima la hora de la salida de mi Hermandad del Gran Poder de Tocina.
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# Enviado el miércoles 29 de abril de 2009 13:02
Modificado el miércoles 29 de abril de 2009 13:26

LOS DESTINOS DE UN GUARDIA CIVIL

LOS DESTINOS DE UN GUARDIA CIVIL
Andrés Rodríguez Maldonado
Recordando mi primer destino como guardía civil. Siendo natural de El Arahal fui destinado al norte de España a finales de 1968, a un pueblo pequeño de 150 habitantes dentro del Pirineo, a l2 km. de la frontera de Francia. Allí desde Septiembre hasta Abril. Se subía a pie por causa de las nevadas tan grandes. Una vez llegada la estación invernal se subía a la frontera con dos tablas y dos bastones (llamados esquíes) para vigilar el contrabando y otros motivos. Como la mayoría eramos andaluces nos extrañaba los esquíes, siendo las caídas muy frecuentes. Es una de las anécdotas de las muchas que se pueden contar. Estuve destinado en dicho pueblo llamado Sallent de Gállego cerca de 5 años hasta que vine destinado a La Campana (de ahí mi apodo) el día 1 de Julio de 1974. La Campana, de 4500 habitantes entonces, era un pueblo muy conflictivo, por causa de la política, porque dicho pueblo pertenecía la mayoría al Partido Comunista. En ese año era habitual encontrar pintadas y octavillas en contra de régimen. Dicha localidad se tranquilizó en 1977 en todos los órdenes pasando a ser el pueblo más tranquilo de la provincia. Estuve en dicho pueblo hasta el año 1981, que me trasladaron a Tocina. El motivo de pedir traslado fue porque me adjudicaron un caballo muy malo, que pegaba bocados.
Fui famoso en Tocina por ser estricto en mis obligaciones hasta el punto de sacarme una coplilla de carnaval en Guadajoz.

Estuve en activo hasta el año 1993, que pase a la Reserva Activa, pasando a la Jubilación, el pasado 9 de Octubre del 2008, que cumplí 65 años.
# Enviado el viernes 24 de abril de 2009 06:14

Los Dulces de Rufino

Los Dulces de Rufino
Me llamo Rufino Rafael, nací en Tocina el 28 de marzo de 1949.
Voy a contar la historia mas amarga de mi vida. Con 10 años me sacaron de la escuela y me pusieron a vender dulces, mayormente cuñas. Me las mandaban de Las Minas.
Mi padre era mutilado de guerra, y mi madre me ayuda a llevar el canasto con las mercancías.
A las 6 de la mañana íbamos mi padre y yo a la estación de Tocina a recoger la mercancía del tren llamado “El Mina”. En el año 1961, teniendo12 años, mi padre vendía en Los Rosales y yo en Tocina. Un día de tantos vendimos 460 cuñas y se intoxicaron unas 100 personas. Aquel día vino la guardia civil y se llevaron a mi padre a la cárcel, así como todos los dulces y los canastos donde vendía los dulces. A mi padre lo retrataron y lo pusieron en el periódico como si fuera un criminal. Tal fue la repercusión que lo vio un tío mío (hermano de mi padre en Alemania). Mi tío vino de Alemania y fue a la cárcel de Lora a verlo. Suerte tuvo mi padre de coincidir con un paisano suyo de Llerena como juez, que al ver a mi tío lo conoció y liberó a mi padre. El único delito que había cometido era vender unas cuñas que recogimos a las 6 de la mañana, no podían decir que llevaban tiempo y por eso estar estropeadas. La culpa era en todo caso del fabricante, pienso que de las perolas de cobre que criaban moho al borde, que contaminó únicamente a la crema que llevaban las cuñas.
El tiempo que estuvo mi padre en la cárcel yo salía a vender y no vendía nada. Así estuve una temporada y desde aquel día cuando alguien se ponía malo le preguntaban si había comido dulces de Rufino. Si decía que sí me retiraban toda la mercancía y así estuvimos una temporada hasta que ya se normalizó la cosa. En 1978 dejé de vender en las calles de Tocina dedicándome a la venta ambulante vendiendo a los comercios, no a la venta directa.
# Enviado el martes 21 de abril de 2009 07:49
Modificado el miércoles 22 de abril de 2009 10:48

San Isidro Labrador, festividad perdida

San Isidro Labrador, festividad perdida
Me llamo María, tengo 48 años.
Nací en El Coronil, un pueblo de la provincia de Sevilla.
Me vine pequeña, tendría unos 8 ó 9 años. Vine con mis padres y mis hermanos. Mis padres vinieron a la campaña del algodón en el “Cerrao”, estuvimos varios años viniendo solo para la cogida del algodón y terminamos quedándonos en una casa de José La Noria. Fui unos dos años al colegio de El Pino un colegio que había en el campo, de colonos, terrenos que dio Don Luis Amores, para que los niños que vivían en el campo pudieran ir al colegio. A mí me dio clases Don Francisco Misa y su esposa Doña Pepita. Tenían 6 hijos que estaban en el colegio con nosotros. Entonces quién me iba a decir a mí que yo acabaría viviendo en la casa de los maestros durante 18 años. Pues sí, me casé con 20 años con José, que también vivía en el campo, de la familia de Los Borrachos. Después de cinco años de novios nos casamos y como he dicho antes nos fuimos a vivir a El Pino. Además de la casa donde vivían los maestros había dos clases que estaban separadas por una capilla, una clase para niñas y la otra para niños. También había dos patios grandes para el recreo. Los patios estaban llenos de moreras que tenían moras blancas y negras que estaban buenísimas. La capilla era redonda y en medio estaba el altar, con San Isidro Labrador y la Virgen Inmaculada.
Cuando yo era pequeña en la capilla los domingos había misa y los niños hacían la primera comunión ,mi marido la hizo allí. El 15 de Mayo se hacía una fiesta en honor a San Isidro Labrador ,en la cual participaban de una manera u otra todos los que vivían en los alrededores, antes de nuestra llegada se encargaba de encalar todo el recinto una señora que se llamaba Ana “La Minera” y después mi marido y yo continuamos esa labor. Los hombres se encargaban de quitar la hierba y adornar los patios y las mujeres iban a los cortijos a coger flores para la capilla y el paso que salía en procesión. También había carreras de cintas (de caballos y bicicletas) que las mujeres bordaban, se ponían puestos de turrón, cucaña, concurso de sevillanas, tiro al plato,etc.. Por la noche había bailes; mayores y pequeños lo pasábamos muy bien. Es una pena que todo se haya perdido, allí nacieron mis hijas Mª José y Rocío, mis padres también vivían con nosotros. Hará unos diez años que nos vinimos a vivir a Los Rosales y desde entonces ya no vive nadie allí. Durante un tiempo ha estado ocupado por rumanos y poco a poco todo aquello se ha ido deteriorando. Cuando me fui a Los Rosales entregué la llave de la capilla al cura de Los Rosales, D. Juan Manuel, que hizo inventario de lo que allí había. Para la iglesia se fue San Isidro y me dijo que me quedase yo con la Virgen Inmaculada, así como otro material (candelabros y los bueyes) que pude salvar. El resto quedó allí abandonada y con el tiempo ha ido desapareciendo (tomos manuscritos en latín, ropa antigua de los curas..) El paso de San Isidro lo rescató el cortijo de al lado (Chaves) que un día paseando vieron como se encontraba (sin puertas y expuesto al hurto).
Actualmente ya no se celebra ninguna fiesta. Ojalá algún día se recupere la festividad de los labradores.
En la foto aparezco portando la imagen junto a Dolores de Pescuezo y Josefina del Perracho.
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# Enviado el lunes 20 de abril de 2009 06:26